lunes, 26 de agosto de 2013

Derivaciones del Psicoanálisis hacía el área educativa


Introducción

El siguiente trabajo surge cómo una extensión de este trabajo académico: https://docs.google.com/document/d/1fA8G6xEBYkl_-fI8X3ollApFAQVOW0WDyYmNy25SW6Q/edit

Y pretende con fines especulativos y reflexivos elucidar una reflexión y una discusión sobre aspectos concretos derivados de la teoría psicodinámica orientados hacia la psicología y su rama educativa.

Hacía una perspectiva concreta: La duda como verdad

¿Por qué el psicoanálisis y hacia donde se orienta esta discusión?. Este tema va dirigido meramente a psicólogos, médicos, psiquiatras, antropólogos y otros estudiosos del comportamiento humano, así se parte de la suposición de que el lector conoce el mínimo de conceptos y postulados teóricos básicos del mencionado enfoque. El abordaje comienza considerando el papel contextual perteneciente a una teoría como trasfondo histórico y social. 
Recuérdese la polémica surgida alrededor de Galileo Galilei, o Darwin dado que sus postulados cuestionaban las creencias compartidas que permitían la subsistencia y dominio de un sistema ideológico cristiano. En primer lugar cabe destacar el origen racial de Sigmund Freud, como judío, posteriormente como especialista, es decir médico, y el periodo de histórico durante el cuál se desarrollo como individuo, es decir entre la primera y segunda guerra mundial, a la vez del interés académico por las letras clásicas. Así  resulta posible concebir una teoría que explica la agresividad del hombre a través de pulsiones fuera de su voluntad, de un hombre predeterminado biologicamente, el cuál reta al padre (En la relación cristiana existen dos actitudes hacía el Dios-Padre, la primera por Satanás el cuál pasa de la devoción a la rebeldía, y la de Jesús que pasa a la total abnegación. De todas maneras esta figura legitima las pautas hebreas del dominio del padre sobre los hijos, al punto de reclamar su vida) para reafirmarse y crearse como hombre (Nietzsche sostiene una línea parecida de pensamiento respecto a la formación del hombre cuándo este en Zaratustra trasciende los valores de su sociedad y se da paso a la verdadera libertad, en términos terapéuticos, cuándo la reflexión sobre si mismo lleva a una angustia tal que solo le queda al hombre aceptar la responsabilidad de su existencia o subordinarse a fuerzas externas e internas que le libran de la ansiedad dada por la posibilidad de decisión), se obtiene  a su vez la imagen de la neurosis propia de la época victoriana, dónde la represión de la sexualidad y la vehemente negación de la misma solo crea una obsesión (Nada es más obvio que aquello que es negado y ese es uno de los principios de las neurosis cuándo el individuo es incapaz de aceptar aspectos suyos que solo la terapia psicodinámica es capaz de mostrar al hombre para su afrontamiento y dominio mediante la razón).
Y de cierta manera considerando las posteriores concepciones derivadas de la teoría original (en este caso a Carl Jung), la utilización de una arquetipia helénica, es decir de los temas clásicos, tendientes al mito, lo esencial del ser humano, a los temas griegos, a prototipos de belleza y equilibrio concebidos por el mundo griego, figuras que desde el punto de vista de la antropología pertenecen a un momento histórico dado, en una sociedad dada, con una axiología y filosofía propias (La amplitud de la tradición helénica, su fusión con la tradición latina y posteriormente con la tradición cristiana nos hablan a simple vista de la complejidad y esencialidad de tal pensamiento).


Ubicar las teorías y a su autor dentro de todos los contextos que le pertenecen es esencial para una comprensión profunda de su esencia, para aprehenderla como realidad y ser traslada a la realidad personal de su usuario.



Una vez caracterizados algunos de estos aspectos poco visibles al ojo simple, el cuestionamiento en torno al psicoanálisis posee una mayor profundidad, y los palos de ciego dados por la comunidad científica de pensamiento positivista tienen al mismo tiempo, motivos para atacar una subjetividad, pero otros tantos para ser rebatida como un enfoque incompleto del conocimiento humano, al excluir los aspectos complejos y múltiples detrás de la producción del mismo. 
¿Cómo?, si Descartés, antecedente directo de la lógica y la razón, admite que los mayores errores posibles son aceptar nada que provenga de la razón y aceptar solo la razón, el positivismo pierde validez y amplitud respecto a su alcance, el mismo proceso de análisis se puede aplicar a la teoría conductista y los supuestos de Skinner, a las teorías cognitivas y deconstruir todo el conglomerado de factores humanos alrededor de las mismas.
¿Para qué?, para caracterizar al conocimiento cientifico como una expresión más de humanidad, para darle un sentido existencialista y enfocarlo como uno de los tantos caminos que el humano posee para comprenderse, comprender, aprehender y construir la realidad y posiblemente darle unidad a la tentativa de Hesse en la teoría del conocimiento. 
El conocimiento cientifico se extiende y el conocimiento propio de las ciencias de la conducta humana exige distintos criterios de demarcación, uno de ellos cae en el dilema del tecnologismo, es decir la psicología y sus conocimientos únicamente cobran sentido cuándo son capaces de operativizarse para "mejorar" la calidad de vida humana, para procurar resolver problemas concretos y de una índole tan diversa que teorías de amplio espectro son insuficientes.
De esta manera, la psicología queda reducida a una serie de técnicas y herramientas para solucionar problemas, a una colección de tecnología, entre ellas las pruebas psicométricas derivadas de la teoría psicodinámica. ¿El papel del psicólogo queda reducido a un simple técnico, a un simple evaluador que reduce la existencia y complejidad humana a una serie de "rasgos caracterológicos" o medidas estadísticas, en palabras de Sasz, al juez de la inquisición psiquiátrica?.
He aquí el primer punto de reflexión para el psicólogo, la razón de su existencia y la de su labor. ¿Libertar individuos y empoderarlos sobre su vida con un sentido de responsabilidad y libertad?,¿Reajustarlos como engranes a una sociedad que solo genera alienación y patología?, sin importar el enfoque teórico, este no puede quedar ajeno a lo humano. Así de polémico.


¿La ciencia al servicio del estado, o el estado al servicio de la comunidad científica?



El pensamiento alemán es heredero de lo clásico por voluntad propia. Las míticas figuras de Hegel, Schopenhauer, Goethe, y Kant se yerguen sobre las construcciones ideológicas de Freud, Jung, Watzlawick, Einstein, Schrodinger y Foerster. ¿A que viene tal consideración?, el mito es parte de los sistemas ideológicos que permiten una cohesión nacional a una cultura, a un grupo de individuos pertenecientes a una época. En la época contemporánea los superhéroes y las celebridades juegan este papel, proporcionando anhelos, deseos y modelos de conducta que perpetúan la coherencia de una sociedad, los valores y las situaciones se convierten en deseos y representaciones colectivas, el joven Peter Parker que a través de Spiderman se encuentra en la conquista de una fuerza y un deber que justifican su razón de ser como hombre, de un Iron-Man que supera los límites de la tecnología y el poder sobrenatural que esta le otorga para protección de lo meramente humano, de un Hulk que libera todo su subconsciente iracundo y poderoso ante un exterior irreflexivo y exigente, ante un Capitán América, un superhombre de ideales nobles y patriotas según la concepción norteamericana.
Esta mitología y esta constelación de héroes son comprendidos por los alcances de la tesis jungiana, al rechazar la teoría sexual y enfocarse a la integralidad de lo humano, de los aspectos femeninos y masculinos, de los contenidos antiquísimos del inconsciente colectivo en el individuo, de la integración total del individuo y sus personas, de esta profundidad de pensamiento es posible abarcar más allá de un inconsciente individual y libidinal. Es decir, de un ser humano creativo, que enriquece su existencia nutriéndose de otros, de la profundidad colectiva. ¿Es entonces el psicoanálisis y sus derivados un conjunto de perversos, polémicos y subjetivos conocimientos que poco o nada relevante aportan a la humanidad?.
Un planteamiento en duda, el juego y los sueños siguen siendo fenómenos meramente humanos y lo suficientemente relevantes en nuestra sociedad contemporánea, al punto de considerar una expansión de ambos a través de los videojuegos como una realidad proyectiva y autónoma, a considerar la sustitución de la literatura por medios gráficos como el anime, el manga y el cómic, con nuevos héroes, mitos y romances, a considerar la amplitud del espíritu creativo propio del ser humano.
Los sueños, el juego y nuestra historia como individuos únicos en sus experiencias tempranas, como especie a través de la tierra,nuestra identidad y personalidad, y el deseo de reproducirnos propio de nuestra teleología biológica persisten incluso sobre las maquinas, sobre las realidades virtuales, y estos rasgos humanos, abordados por la teoría psicodinámica aún actuales merecen una profunda reflexión y pensamiento sobre nuestro presente y la construcción de nuestra realidad.

¿Poseen las formas creativas contemporáneas la suficiente capacidad para cambiar el rumbo del arte literario o clásico?,¿Programas considerados infantiles o pueriles por la comunidad "académica seria" poseen tal alcance de contenido, amplitud, referencias al conocimiento "serio", producción musical, simbolismo y calidad interpretativa, al punto de merecer un análisis y consideración profunda?
-Puella Magi Madoka Magica, de Gen Urobuchi, 2012.



Bibliografía

Freud S. 
-La psicopatología de la vida cotidiana
-La interpretación de los sueños I y II
-El Malestar de la Cultura
-Totém y Tabú
-Tres ensayos sobre sexualidad

Jung C.
-Psicología del Inconsciente Colectivo
-Fenomenología del espíritu
-Psicología y Alquimia

-Chalmers A.
-¿Qué es esa cosa llamada ciencia?

-Kuh T.
-La estructura de las revoluciones científicas.

-Singer E.
-Conceptos básicos de psicoterapia

-Nieto E.
-Psicoterapia

-Shlain L.
Sexo, Tiempo y Poder

-Foster G.
-Antropología Aplicada

-Levi-Strauss C.
-El Pensamiento Salvaje

-Sasz T.
-Razón, locura y sociedad

-Mueller F.
-Historia de la Psicología

-Pinkóla-Estés C.
-Las Mujeres que corren con lobos

-Messner J.
-La cuestión Social

-Nietzsche F.
-Así hablo Zaratustra

-Kant
-Fundamentación a la metafísica de las costumbres



jueves, 11 de abril de 2013

Mentalidad de Grupo VS Mentalidad Individualista

Introducción

El siguiente trabajo surge de un ensayo final, es por parte de César Rivera, y expone argumentos para considerar en la Psicología Social una comparación entre la Tesis de la Mentalidad Grupal y La Tesis de la Mentalidad Invididual. Problema con un abordaje histórico y que aún causa controversias en la psicología social, la psicología en general y en la epistemología por los problemas e implicaciones que cada una conlleva.






Han existido 2 tipos de psicología social, una psicológica y una sociológica. Las tesis de mentalidad grupal e individual permiten abordar a las masas y movimientos sociales entre otros fenómenos.  Desde la posibilidad de solipsismo en cada individuo, o bien de la multiplicidad en la unicidad de cada de ellos como producto de su sociedad, historia de vida y finalmente como parte de una totalidad.





La Tesis de Mentalidad de Grupo y la Tesis Individualista



A lo largo de la historia de la psicología social se ha mantenido una polémica acerca de qué es lo que motiva a un grupo, de si éste tiene una conciencia propia, un pensamiento propio, o es el conjunto de las individualidades.
        
La tesis individualista tiene sus orígenes desde los teóricos conductistas, entre los que destaca Floyd Allport, quien decía que sólo las cosas tangibles y concretas poseían una realidad completa, y que lo intangible era meramente una relación de conceptos para referirse a aquello que ocurre sobre el objeto tangible; en este sentido, se referiría al grupo como una mera relación de individualidades, que vendrían siendo el individuo tangible y el grupo el concepto para referirse a la colectividad de individuos, para nombrar una acción que se ejerce sobre lo concreto. (Asch, 1968)

 La tesis individualista en la cual dice que los individuos son las únicas fuentes observables de información, y cuando actúan varios individuos no es porque el grupo tenga un pensamiento propio, sino porque cada individuo busca satisfacer sus necesidades individuales y se vale de los demás individuos para lograr su meta, ya que éstos pueden fungir como medios o como intermediarios entre el individuo y el objeto que se persigue, ya sea material o simbólico. Esta tesis niega además la existencia de un grupo real, argumentando que a lo que se le conoce como grupo es meramente una colectividad de individuos, donde sólo se conjuntaron en un espacio y tiempo comunes, y que para comprender los fenómenos sociales no hace falta estudiar el fenómeno en lo que llaman la colectividad de individualidades, sino más bien las propiedades de los individuos , refiriendo a hechos tales como las religiones, los gobiernos, las instituciones de cualquier índole, siendo una especie de intersubjetividad colectiva, donde hay un consenso de experiencias e ideas que dependen única y exclusivamente de las vivencias y pensamientos propios.

Por otro lado tenemos a la otra posición extrema, en al que se supone que, cuando los individuos viven y trabajan en grupos, surgen “entidades cognoscentes” un tanto ajenas a los individuos, que van más allá de la mera experiencia individual, ya que poseen leyes propias que son irreductibles a sólo un individuo.
Entre los autores que más destacan en esta posición se encuentra Émile Durkheim, quien define al grupo como una entidad mental. Menciona que las mentalidades individuales, al formar los grupos, originan un ser con características de individualidad psíquica de índole distinta, la cual llega a ejercer una fuerza propia sobre todos y cada uno de los individuos. Hace una diferencia entre representaciones individuales y representaciones colectivas, en las que se separa la conciencia individual de lo que denomina conciencia colectiva. Durkheim propone que el hecho social es muy diferente del fenómeno psicológico, ya que, según él, la conciencia colectiva no pertenece al mismo orden que la conciencia individual, son realidades de otra especie. De esta conciencia colectiva es de donde se originan las leyendas, los mitos, concepciones religiosas y creencias.  El sociólogo francés toma la idea de Wilhelm Wundt –fundador de la psicología como disciplina científica al establecer el primer laboratorio de psicología experimental en Alemania en 1879- al decir que las representaciones no son meras copias exactas de la realidad, sino que es una fuerza que está dentro del organismo, y que se ve envuelta en un torbellino de fenómenos orgánicos y físicos; una representación es una imagen que un objeto engendra dentro de la conciencia de cada individuo (Rodríguez, 2007).
Distingue tres tipos de representaciones: las sensaciones, las imágenes y los conceptos.
         En términos de Jean-Paul Sartre, Durkheim no propone al grupo como un todo, sino como la totalidad de un proceso, donde interviene indiscutiblemente lo que él llama la lógica de la acción, donde hay una relación dialéctica entre el individuo y el grupo, la lucha del individuo ante los demás (Anzieu, 1980). Esta lucha, al ser de experiencia meramente individual, va formando las representaciones colectivas mediante la interacción constante y simbiótica de todas las intersubjetividades. Además, Sartre propone la delgada línea entre lo que sería una colectividad y un grupo; en la colectividad, los individuos tienen un objetivo en común, y cuando este objetivo en común pasa a ser el objetivo común, se convierte en un grupo.

 En este punto cabe mencionar la propuesta que hace Serge Moscovici (1961) acerca de las representaciones sociales La propuesta de Moscovici viene a ser un intermedio entre lo que Durkheim llamó conciencia individual y la conciencia colectiva. Expone que las representaciones sociales son miniaturas del comportamiento, adaptaciones de la realidad que cada persona se hace de manera individual. Son entidades casi tangibles, que están presentes en todo momento y se manifiestan de diferentes maneras. Se relaciona tanto con aspectos psicológicos como sociológicos. Las representaciones sociales son formas de conocimiento de tipo práctico, específicas de las sociedades contemporáneas que circulan en los intercambios de la vida cotidiana. Sus funciones primordiales son la comprensión, la explicación y el dominio de los hechos de la vida diaria. Es un fenómeno específico relacionado con la manera particular de comprender y comunicar, y creándose así, de este modo, la realidad y el sentido común. Es un sistema que reconoce de manera simultánea el aspecto cognoscitivo, simbólico y su interacción con los sistemas sociales (Rodríguez, 2007).

Se puede decir que cada tesis tiene sus limitantes, así como sus ventajas, tales como el explicar que el grupo está formado por individuos que tienen
individualidades completamente distintas porque todos los miembros de una sociedad han vivido cosas diferentes y las interpretan basándose en su propia experiencia, y que estos individuos, al estar en constante convivencia con los demás -que al igual que ellos tienen toda una historia detrás e interpretan su realidad de manera diferente- van formando representaciones simbólicas, que en el caso de la tesis individualista la plantea como una mera relación de conceptos; en términos de Piaget se diría que se está en un constante proceso de asimilación y acomodación de la realidad, donde todo parte de la experiencia sensible que se tenga con el objeto en un especie de relación funcional entre éste y el individuo; cada conciencia será completamente distinta a la otra, pudiendo citar el principio antrópico, que dice que todo existe en el universo porque el hombre lo puede percibir; aunque en la tesis individualista esta premisa quedaría un tanto forzada, ya que se refiere más que nada a lo que Durkheim llamó representaciones individuales, donde el objeto adquiere un significado simbólico único e irrepetible en cada individuo  (aunque puede tener varias cosas en común, la experiencia será diferente en todos los casos). Si se toma al grupo como una especie de “inter-supra-individuo”, que a la vez depende y no depende de todos y cada uno de los miembros, se le estaría dando al grupo ese carácter antrópico e intersubjetivo que se menciona anteriormente: el grupo puede ser percibido por los integrantes dentro del mismo como un ser conformado por la suma de los individuos, o se pierde la noción de grupo y solamente se percibe como una parte de una colectividad, de una masa; ahora bien, si el individuo fuera del grupo, que no tiene ninguna propiedad de afiliación proximal al mismo, lo verá como un “supra-ser” antes que percibir a cada uno de los miembros que lo conforman; se hace partícipe el uso del simbolismo para referirse al grupo como un ente virtual, un ente que la mayor parte del tiempo e intangible y sólo se puede accesar a su conocimiento por medio de un “juego de niveles de pertenencia”, donde la psicología de la Gestalt muestra su vigencia a partir del punto de referencia del que se esté partiendo para lograr, como diría Moscovici,, una representación social de una realidad, una forma de apropiarse de la realidad de la manera que más le acomode a cada persona; la representación social de Moscovici vendría siendo la   síntesis entre la dialéctica de las 2 posturas extremistas, es decir, sería pieza clave entre el planteamiento de Allport y Durkheim,  la relación funcional mediadora entre sujeto y objeto, aquel modelador de la realidad en un ciclo de subjetivización-intersubjetivización-objetivización- internalización-subjetivización.

Volviendo al ejemplo del principio antrópico, cada ser conserva su individualidad, al mismo tiempo que por naturaleza tiende a formar parte de un grupo; no se podría hablar de la existencia del individuo como tal si no existiera la noción de una colectividad y viceversa. Además, el individuo se mueve por diversos “planos de realidad” de una manera constante y mayormente imperceptible, ya que todo el tiempo es parte de un grupo y es un individuo, tanto en esencia (concepto, según la tesis individualista) como en presencia, sólo que en una diferencia de grado y pertenencia percibida en los niveles tanto del individuo como tal, como de los demás miembros de su sector social que lo rodea, quienes, a partir de una intersubjetivización le van dando forma y presencia (la cual sólo es percibida por los miembros del grupo en su totalidad de manera física [concreta] el tiempo que duren como tal en una restricción espacio-temporal) a la esencia, que, al igual que todos los individuos, son víctimas del cambio, del flujo del tiempo y de las sociedades que a cada momento se hayan en simbiosis con todos y cada uno de las personas: si un individuo cambia y ese cambio logra repercutir en los demás miembros del grupo, y ese grupo llega formar una esencia propia tal que en determinado momento logre una relevancia percibida por los demás grupos y subgrupos, podría decirse que la sociedad cambia cuando los individuos cambian.


   Referencias

-Anzieu, D. y Martin, J. (1980) La dinámica de los grupos pequeños. Kapelusz.
Reseña histórica. Pp. 28 – 64.
                       
-Asch, S. (1968) Psicología social. Ed. Eudeba. Una introducción a la teoría de los grupos. Pp. 245 – 276.

-Moscovici, S. (1961) El Psicoanálisis: su imagen y su público. Buenos Aires.: Huemul. (1979)

-Rodríguez, T., García, M., Jodelet, D. et.al. (2007). Representaciones Sociales: Teoría e investigación. México: Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades CUCSH.